En el estreno del
film documental
“EN LA MISMA TIERRA: Vida y obra de Martín Arnal Mur”
Hoy, 19 de julio de 2020, en
Boltaña, en este acto, en el que me siento orgulloso de este país que amo
tanto, y sintiéndome el protagonista por razón de unos advenimientos
impensables, en los que yo, el amante de los Pirineos Sur, me hallé en esa zona
Norte llamada Francia; es por todo eso que me siento hijo del Pirineo.
Estaba yo en mis quince años cuando,
por razones injustificadas, se desarrolló en los Pirineos, en uno de los
momentos de su historia, por intereses políticos económicos y sociales, el caso
grave del golpe de Estado de las fuerzas fascistas – militares y caciquiles-,
el 18 de julio de 1936, que puso en jaque a la Segunda República española
ratificada por las urnas el 16 de febrero de 1936.
Recuerdo que el 19 de julio de 1936
era un domingo, día festivo y de descanso, cuando las armas fascistas ya habían
sonado en la noche del 18 al 19 de julio de 1936 en Huesca capital, que caía
bajo el dominio del general –fantoche y rebelde- Gregorio de Benito.
El Alto Aragón resistió a la
rebelión fascista, salvo Jaca que cayó bajo el peso militar del fascismo.
Quedaron en la provincia, fieles a la República, los partidos judiciales de
Boltaña, Benabarre, Tamarite de Litera, Fraga y Sariñena. Barbastro también
quedó fiel a la República, pues en esos tiempos formaba parte del partido
judicial de Benabarre igual que L´Ainsa pertenecía a Boltaña.
Recuerdo haber leído siempre, cuando
se entraba en mi pueblo, Angüés, esa placa con la leyenda “Villa de Angüés,
partido judicial de la provincia de Huesca”. Aún perteneciendo al partido
judicial de Huesca capital –que cayó bajo mando militar fascista-, Angüés se
mantuvo fiel a la República y fue Comarcal de Colectividades.
El Alto Aragón resistió a la
rebelión fascista; fieles a sus ideales de Libertad y de su independencia,
carabineros y fuerzas leales guardaron el Pirineo como paso de frontera.
Y Boltaña, con todo el Sobrarbe, la
Ribagorza, y el Pirineo catalán, fueron en gran parte de la República, hasta el
14 de febrero de 1939, que rendimos nuestras armas a Francia pero jamás
nuestras almas al fascismo.
Esta España truncada y sangrada, que
tuvo que ceder bajo el peso de las armas nazi-fascistas, hasta en el último
rincón de este Pirineo que también sufrió por intereses económicos, siempre
luchó. Por eso, siempre he sido pirineos: primero del Sur y segundo, en los
mejores años de mi juventud, del Norte.
Quiero dar las gracias, en primer
lugar, a las autoridades de Boltaña, por su amable recibimiento y a todos los
organizadores del acto.
Y al público en general, sin olvidar
a mis amigos Marco Calvo Lafarga, Rubén Barranco Arnal y Raúl Mateo Otal porque, sin ellos, sin su
película documental, mi recorrido por mis tierras españolas y francesas en esos
momentos de la Segunda Guerra mundial y la dictadura fascista, hubiese quedado
como un hecho cualquiera, quiero decir que …
Quiero decir que, cuando digo “soy
Pirineos”, es por la razón de que he puesto mis pies con firmeza en esas
tierras en mis dos retiradas a Francia, en 1938 y 1939, y durante mis pasos
clandestinos por el Sobrarbe en 1944 y
1945 por la valle de Gistau, en Señes, Urdiceto, Sin, Serverto, Gistaín…,
Cumplí mis 23 años en un refugio de
fortuna, el 12 de noviembre de 1944 en Saravillo. Por todo eso soy de ese mundo
“Pirineos”.
Para todas y todos, ¡un saludo
fraternal!
Martín
Arnal Mur
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| Rubén (Productor)- Martín Arnal - Patricia (Tecnica Cultura Comarca Sobrarbe) - Marco (Director) |
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